Las podas que sufren muchos árboles en esta época del año son para muchos una auténtica masacre, pero hay que reconocer que cuando estas ocurren, sobre todo si los árboles son grandes, nos dejan perspectivas que hacía tiempo que no se veían o que recuerdas de haberlas visto en esas fotos antiguas en blanco y negro.
Esa sensación la he tenido esta mañana laboral de lunes cuando pasaba por la zona de la Puerta de Jerez en dirección hacia la boca de Metro, donde me he encontrado con una Torre del Oro que desde el final de la calle Almirante Lobo me ha dado los buenos días.

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